22 Diciembre 2005
En el viejo armario color gris que hay en la cocina, recién reformada, encima de la nevera, prácticamente invisible a los ojos de los desconocidos que acaban de llegar a la ciudad, guardo, envuelto en un trozo de terciopelo que me regaló mi madre el día que me parió, mi MIEDO. Algunas noches, cuando no duermo, como un líquido viscoso resultante de tu recuerdo, se desborda, vence las compuertas del terciopelo dorado y, por el hueco que dejan las puertas del armario, va goteando lentamente sobre la nevera produciendo un ruido ensordecedor, enloquecedor.
Por la mañana, cuando abandono mi lecho, entreabro la puerta de mi habitación, me cercioro de que el pasillo no es curvo, sino recto – seguridad de rutina – y de que la luz de la cocina no parpadee como hizo toda la noche. Una vez comprobado esto, a paso ligero me veo otra mañana más mirando fijamente el pequeño charco que mi MIEDO ha formado, con su atronadora caída, sobre la nevera. Entretanto compruebo que el armario no se ha abierto durante la noche, y que el terciopelo que me regaló mi madre continúa en su lugar.
He de sellar sus puertas, y creo que lo haré con tu belleza.
servido por Iñaki
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22 Diciembre 2005
A veces me encuentro descansando entre campos de verdes alfombras, llevado por la breve brisa a lugares recónditos, cálidos. Otras, busco un momento de paz para mi alma ensartada en las agujas de tu ausencia, arrastrando el ánimo por una cuchara sopera.
Me veo entre sueños más viejo, encorvada mi espalda por el peso de todo aquello que no hice, que pasó. Siento, bajo el sol, que nada, ni nadie, puede hacerme daño, porque, con la luz en la mirada, alguien me ama.
Los dulces recuerdos evocan, con su sabor a añoranza, momentos de sutiles fragancias, café y ron.
servido por Iñaki
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22 Diciembre 2005
En ocasiones me siento ante la hoja en blanco sabiendo que os voy a engañar a todos, que, a través de la ilusión de un juego de manos con las palabras, muchos de vosotros, y en mayor medida, aquellos intelectuales de gafas de pasta negra, considerareis interesantes y relevantes mis escritos, que no son más que una simple sucesión de palabras dispuestas en un orden tal que leídas en una dirección cobran el mismo sentido que leídas en la otra.
Sin embargo, el sutil engaño de un escritor puede provocar en otras personas un alud de sensaciones de tal magnitud que, tan solo por ello, al sentarme ante el blanco vacío, las palabras, en un orden aleatorio, se me aparecen y me insuflan una necesidad imperiosa de disponerlas en un orden estético, a fin de vaciar mi habitación de ellas. De otra forma se suceden en sueños constantemente, y me impiden respirar tus aires.
servido por Iñaki
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22 Diciembre 2005
Una idea lustrosa. Quizás la longitud de lo escrito tenga, en sí, una función lubricante - en tanto contenedora de una información no escrita; geométrica. Un verso mal contado, torpón, esconde una carencia, obvia una dimensión. Todo ello dicho desde el convencimiento de que la diferencia entre escribir y mecanografiar supone un espacio en el que se guarda el secreto mejor guardado del escritor: él.
servido por Iñaki
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22 Diciembre 2005
La espada sable del Rey roja en su puño, metal en su cuerpo de antiguas batallas en otros lugares, con otros climas y otros colores, azul esmeralda otrora verde de amor, en ti posado el tiempo perdido, juegos y ruegos de vidas mejores, blandida por seres puros- sonrientes, de grandes mofletes, soplan trompetas de augurios de tiempos pasados- TIEMPOS en los que ya no era quien fui, sino quien seré.
servido por Iñaki
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22 Diciembre 2005
Hoy he despertado y, sin abandonar totalmente el azul estado onírico, te he amado. Los tantísimos rostros de la mañana me han resultado hermosos y portadores de esperanza. Esos mismos rostros que en otros momentos me asustan y exigen de mi que revuelva en lo más profundo de mis carencias, escondidas entre tus cabellos, y, como el mago de chistera negra ofrecer, al público sin rostro, la más olvidada, noche rasgada de cantos antiguos, húmeda de ti, que, como el tiempo, contable incansable, sable de rey, dan ganas de esconderla.
Los cafés servían bullicio en forma de desayunos a quienes, en tanto mortales, luchan día a día contra el reloj, batalla perdida por Generales irresponsables, que ordenan un ataque en masa contra un tictac que huye inaprensible de la misma forma que una sombra huye de su dueño, que a cada paso avanza otro, dejando entre el uno y el otro un espacio olvidado en el que transcurre la vida en tanto la conocemos.
He abierto el diario por la última página con la absurda esperanza de que así, daré comienzo a este apacible día por su noche, en la conciencia de que, al avanzarlo, sabré cómo será su mañana, y, en consecuencia, podré hacer cosas que ya he hecho para ti, y volveré a sentirme pez, y volveré a mirar a las flores sabiendo que por la mañana de este día que comienza en la noche abrirán sus pétalos ya abiertos, todo ello en plena confusión horaria. Así, en la noche de este día he sido he sido más niño que en su mañana, amor mío.
servido por Iñaki
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22 Diciembre 2005
Allá dónde el horizonte cobra forma,
donde puedes tocar la luz,
donde el mar es tu hogar,
allá donde respirar es sonreir,
y el ayer es el mañana.
Allá donde las cosas no ocurren,
sino se desean,
donde las personas se acarician,
donde el sol es luna,
y la luna eres tú.
Allá donde la tristeza es hermosa,
y las lágrimas de caramelo,
donde, descalzos y desnudos
pasaremos nuestros días.
Allá está nuestro sitio,
paraíso en tu vientre,
el faraón y su hermosa mujer,
su hermosa mujer….
servido por Iñaki
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22 Diciembre 2005
Me vi obligado, tras pasar siglo y medio hivernando, a alimentar mi ego. Aposté para ello a un solo campeón. Así, entre pintos y pinturas, chocolate, vacas y francos, y, evidentemente, entre fogones, conocí a DIltoro. Ver enlace. Extremado gas-trónomo, llevó el lema "lo bueno, si breve, dos veces bueno" a su más radical expresión. Me explico: Diltoro, un hermoso día, salteando unas judías, consiguió, tras años de intentonas, curvar el tiempo entre sus dedos. Así dispuso un nuevo entramado espaciotemporal en el que los seres humanos de corta vida, en el sagrado momento de alimentarse, se veían zambullidos en una dimensión en la que el tiempo era lienal pero en sentido contrario.
De esta forma terminaban de comer un instante antes de comenzar.
Con ello acanzó la calidad a través de la brevedad y tras un juego de palabras en el que lo breve es dos veces bueno, si es bueno y, por consiguiente, y sólo apostando por signos de puntuación, lo breve: es bueno, si dos veces bueno, comenzó a entender que ese era el camino.
En esta formulación Diltoro quedó estancado años y años. en la seguridad de que, a pesar de ser éste el camino, algo no encajaba. Hasta que, una mañana, cocinado bechamel, dió con la fórmula correcta:
Lo breve. Lo bueno. Si! dos veces bueno.
o lo que es lo mismo:
Dos veces. Lo bueno es y breve. Si.
Obseven estimados Srs. Primates que esta última formulación contiene en ella misma la clara indicación de que es es la formulación idónea. Tras el punto y seguido final se puede leer sin género de dudas la partícula afirmativa "Si". Es obvio explicar que, en caso de que ésta no fuese la formulación corracta, como trataron de sostener, entre otros, Lucio, en su volumen de "Los huevos estrellados con patatas fritas" o, Adriá en su libro "espuma de paella o dudas y conjeturas", la párticula final sería "no".
Por todo ello me deshice en agradecimientos y felicitaciones, dado que el día en que decidí alimentar mi ego, un instante antes, ya lo había hecho.
Gracias Diltoro.
servido por Iñaki
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