El Miedo
En el viejo armario color gris que hay en la cocina, recién reformada, encima de la nevera, prácticamente invisible a los ojos de los desconocidos que acaban de llegar a la ciudad, guardo, envuelto en un trozo de terciopelo que me regaló mi madre el día que me parió, mi MIEDO. Algunas noches, cuando no duermo, como un líquido viscoso resultante de tu recuerdo, se desborda, vence las compuertas del terciopelo dorado y, por el hueco que dejan las puertas del armario, va goteando lentamente sobre la nevera produciendo un ruido ensordecedor, enloquecedor.
Por la mañana, cuando abandono mi lecho, entreabro la puerta de mi habitación, me cercioro de que el pasillo no es curvo, sino recto – seguridad de rutina – y de que la luz de la cocina no parpadee como hizo toda la noche. Una vez comprobado esto, a paso ligero me veo otra mañana más mirando fijamente el pequeño charco que mi MIEDO ha formado, con su atronadora caída, sobre la nevera. Entretanto compruebo que el armario no se ha abierto durante la noche, y que el terciopelo que me regaló mi madre continúa en su lugar.
He de sellar sus puertas, y creo que lo haré con tu belleza.

la nena chupona dijo
me molan tus cosas chorvo
22 Diciembre 2005 | 03:18 PM