3 Enero 2006
Su tía Atii era una vieja cascarrabias cuyo marido había muerto en la batalla que mantuvo Egipto contra Siria en defensa del sito de ésta en Jerusalén. Los Hititas le enviaron la cabeza y las entrañas de su marido en una jarra de barro, jarra exenta de los ornamentos necesarios para que el cuerpo de éste viviera eternamente entre los muertos. Cada noche Umteth sentía en sus propias carnes los golpes que su padre propinaba a su madre. No los veía, pero los sentía. En ocasiones, por la mañana, corría cruzando Tebas presintiendo lo peor a casa de sus padres; y allí solía encontrar a su madre tendida en su alfombra llorando desconsoladamente los golpes que le marcaban el rostro y el cuerpo.
Así transcurrieron los tiempos de una clepsidra, de dos y de hasta tres clepsidras. Una noche, Umteth, descansando en su alfombra pudo observar una bandada de gaviotas cruzando los cielos de Tebas en dirección sur mucho antes de llegar las lluvias que desbordaban el Nilo y cubrían los pastos y tierras de cultivo de agua, y , como si fuera una bendición de los Dioses, los campesinos gritaban, cantaban y bebían vino.. En su pueblo este hecho solía asociarse a buenos presagios, grandes noticias. Presintió que Atón tendría a bien, por fin, llevarse a su padre en su compañía. Esa misma mañana, como otras muchas, Umteth corrió cruzando Tebas. Al llegar a casa vió a su padre tendido en su alfombra con una enorme hemorragia por causa del vino sobre su hígado. Madre estaba triste. El médico le miró a los ojos y le dijo que se desgarraba las vestiduras, pero que su padre moría víctima de una hemorragia que le estaba secando por dentro. Irremediablemente.
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2 Enero 2006
Umteth vivó en la era del Dios Atón, durante el reinado del Faraón Akhenaton a orillas del Nilo, en la ciudad de Tebas. Su servicio fue prestado a las órdenes del Trapanador Real, cuya fama abarcaba los reinos de Babilonia y Siria. Nacido en el seno de una humilde familia anduvo su infancia correteando por las calles del puerto de Tebas, entre lupanares y tabernas, comerciantes de especias, trigo y metales. La hemostasis era, para él, un misterio. De hecho nada sabía de su condición de hemostático. La primera ocasión en la que tuvo una experiencia hemostática fue junto a su padre, un viejo sifilítico cuya única virtud era saber utilizar el bastón con maestría tal que jamás su esposa hubiese osado no tenerle el plato de oca entre el jazmín de sus manteles. Tal era su destreza con el bastón. Las tardes las pasaba en la taberna, alegrándose el espíritu con vino en ocasiones, con cerveza en otras. Por las noches, Umteth exhortaba al Dios Atón a fin de que se llevase la vida de su padre. Tal era su ímpetu en tales tareas que su madre Thirem , por las mañanas, despertábale con suculentos desayunos, entre nostálgica y agradecida. Llegó, Umteth, a desear tanto la muerte de su padre que enfermó de los pulmones y precisó, según el médico, de aires secos para poder convalecer. Por esta razón paso tres años cerca de la casa de la muerte, en una pequeña casa de la hermana de su madre, Atii.
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22 Diciembre 2005
El rechazo, en el desconocimiento de la causa, duele, es frío, aunque me abraces con fuerza. No entiendo porqué mi lecho es pequeño para ti, porqué mis brazos son débiles y mi cariño escaso. No entiendo, en definitiva, porqué no quieres compartir tus sueños conmigo.
No he dormido. La luz de la cocina volvía a parpadear y he vuelto a ver mi MIEDO sobre la nevera como un charco viscoso, y, esta mañana, mi corazón latía con la debilidad de no poder protegerte. Lloro con la tristeza, sonrío con la alegría y no soy fuerte.
Te regalo una pequeña lágrima.
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22 Diciembre 2005
Andares de antaño en harmónico movimiento los que, de tus olores, evoco en instantes pretéritos sobre mi piel desahuciados. Fragancias de cuerpo humano, aliento a alcohol, ropa interior bajo tu cubrecamas y la ternura de un abrazo. Desconozco si siento por ti, o para ti, desconozco, en definitiva, quién entre sus brazos me susurra palabras olvidadas en un lenguaje tan antiguo como este.
Transcurre breve la noche más larga. Caen los minutos como pétalos de rosa sobre nuestro lecho, sobre tus pechos cuando, abrazados sobre uno de ellos sentimos como caemos, balanceándonos, sobre nuestra incertidumbre.
Al alba, he presenciado la vida escondida entre flores frescas, colores de otro pais, y entre flores frescas he hallado un beso no dado. Mi amor, esta noche te voy a amar, otra vez……
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22 Diciembre 2005
Es un hermoso día. Del cielo llueve el sol en forma de copos y, al acumularse en el suelo de la ciudad, podemos ver una vasta extensión color púrpura, de tacto suave y fresco aroma, y a los niños hacer, con ella, muñecos con enormes narices zanahoria que quedarán, para siempre, en las malas memorias vecinales. Suena una y otra vez el mismo lamento de amor, pero, esta vez, en este hermoso día color púrpura, me permito aprehenderlo y formar, con el, eternas figuras geométricas, calidoscopio de tiempo, sin temor a ser herido, nuevamente.
Se que pronto podré respirar sus ojos y llenarme de hidrógeno con sus pechos, sentirme otra vez, huir, calle debajo, de los fantasmas que escondías entre tu maquillaje. Trucos de mujer.
Es un hermoso día. Hoy el tiempo retrocede alegremente, silbando una bella tonada, traviesa y burlona. Las personas que he podido mirar a los ojos hacían brillar su piel con fuerza y yo, poco a poco, me he sentido más pequeño – así puedo sentir la brisa que contiene todos y cada uno de los sentimientos desechados por ellos – y he observado cómo esos viejos zapatos limpios del duelo ajeno, tictactictac, seguían bailando tu ritmo harmónico. Y nada ha cambiado.
A pesar de ser un hermoso día sigo amándote.
A pesar de seguir amándote es un hermoso día
servido por Iñaki
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22 Diciembre 2005
Me encaramé a aquel peñasco para ser testigo directo del pasear del faraón, de cómo intuía el lugar dónde hacer germinar la vida, de cómo realizaba los cálculos necesarios para establecer sin margen de error el momento en el que los planetas confluían y abrían ante sí un pasillo de flores y olores a jazmín en el que una leve brisa, taimada y con aires a flor de azahar, le debía envolver, transportándolo a otra realidad de otros aromas y otros colores. Ese fue el instante en que germinó la vida: entre vulgares montoncitos de arena y sabrosos chorretes de miel, amaneció una sonrisa con dientes de azúcar y labios manchados de caramelo, que escondía unos ojos azules tras el hueco de la escalera.
Vivir ese instante, tarde o temprano, debería hacerme sentir augusto, mayestático, sublime, superior pero transigente, en definitiva, humano. Vuelta.
Es la hora del tren de luz. ¡Mira como se acerca!- espetó el niño a su amiga sorda. Ven y sígueme. Vamos a buscar el agujero por dónde se escapan las ilusiones. Allí podremos controlar nuestros instintos y ponernos a imaginar otros sonidos, para que puedas verlos.
Con él cerca le pareciera como si oyese.
Sin embargo aquél sueño regularmente se le repetía. Pobre niña. Las sombras se le acurrucaban como si tuvieran miedo de la luz. Como si tuvieran frío tiritaban entre sus brazos y su regazo. Que mal momento. Le resultaba dulce el retorno a la realidad, tan y tan dulce que se le manchaban los labios de caramelo. Otra vez su madre cantó, desde la cocina, aquello de ……..A desayunar. Aquel olor a café y mandarina ahuyentaba, implacable, a las sombras. Pobres sombras. Se levantaba pequeño y a medida que se acercaba a la cocina iba envejeciendo hasta que, al sentarse a la mesa, ante bollos y suflés, azúcar y miel, zumo de naranja, se convertía en un ser de tercera edad. Viejo. Anémico. Arsénico y bollitos de crema.
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22 Diciembre 2005
Sres. Es de mi consideración dejarles sobre papel las siguientes paradojas:
Mirar al mar, en ocasiones, no es mas que mirarse a uno mismo por la espalda.
Mirar al cielo, en definitiva, no es mas que mirarse a uno mismo por los pies.
Engendrar un hijo no es más que engendrar un padre.
Amar no es más que tratar de olvidar la muerte.
Hagamos lo que hagamos, el tiempo cambiará el sentido de lo hecho.
Por ello, el instante imaginado
escapará sin dejar rastro alguno,
vaciando de sentido
el instante imaginante,
el instante imaginado,
y el instante vivido.
Así, imaginar mañana
lo vivido hoy
alivia el ayer,…. que fue hoy,
permitiéndote mañana
sorprenderte
ante el canto de los pájaros,
emocionarte
ante una sonrisa furtiva,
y desear
que todo salga bien…
¡para los demás!
Elipse oraciones elipse
que dan comienzo y fin
en formas geométricas,
paradojas del tiempo lineal,
nos esclaviza
reteniéndonos entre dos parámetros
infranqueables,
tras los cuales,
vedada nuestra presencia,
fluye la vida primigenia, futura,
eterna fiesta a nuestra costa.
servido por Iñaki
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22 Diciembre 2005
A veces me encuentro descansando
entre campos de verdes alfombras,
llevado por la breve brisa
a lugares recónditos, cálidos.
Otras, busco un momento de paz
para mi alma ensartada
en las agujas de tu ausencia,
arrastrando el ánimo por una cuchara sopera.
Me veo entre sueños más viejo,
encorvada mi espalda
por el peso de todo aquello
que no hice, que pasó.
Siento, bajo el sol,
que nada, ni nadie, puede hacerme daño,
que, con la luz en la mirada,
alguien me ama.
Los dulces recuerdos
evocan, con su sabor a añoranza,
momentos de sutiles fragancias,
café y ron.
No obstante,
cuando camino,
un pie tras otro,
tras otro pie tras otro,
pie tras otro,
todos tras el primero,
se que llegaré,
al lugar situado,
tras del último.
Desconozco, por fin,
quién me utiliza,
quien me engaña,
quien, tras la apariencia de pez,
sopla lamentos, trompeta dorada
de ancha boca y estrecha boquilla,
quién moja con lágrimas
armonías de grandes planetas,
que bailan antiguas danzas eternas.
Jazz y Tangos,
Davies……………… o Gardel.
servido por Iñaki
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